Autor: <span>Aralar1</span>

Mitología

RUTA AL DOLMEN DE JENTILARRI

DOLMEN DE JENTILARRI

Retornamos con más fuerza, energía y ganas de compartir con todos vosotros, la magia de nuestros viejos mitos y de los bosques magnéticos.

Para lo que os proponemos visitar uno de los parajes míticos por excelencia de nuestras bellas montañas, Jentillarri, el dolmen de los jentiles. Caminaremos con una compañía muy especial, la de nuestro buen amigo y magnífico escritor Aritza Bergara. Sus novelas «Jentiles. El último secreto de la mitología vasca», y «Jentiles. Los gigantes eternos», tienen su eje en este formidable megalito. Aritza se halla inmerso en la preparación de su tercera novela sobre los jentiles «Jentiles. El mundo subterráneo «.

Las fechas propuestas son el 9 de octubre y el 6 de noviembre, partiremos desde el puerto de Lizarrusti, para llegar al Dolmen y conocer su leyenda, así como otras muchas sorpresas que nos aguardan en nuestro caminar.

La ruta es de unos 12 kilómetros y un desnivel de unos 300 metros. La salida será de día completo para poder disfrutar de los parajes, historias y magia, que la montaña atesora. El precio de la ruta es de 12 euros, y aconsejamos llevar agua, comida ropa de abrigo y de agua, bastón y calzado adecuado.

Para más información os dejo los contactos de la asociación:

info@achojarasca.com

606304452 (Aitor)

666531146 (Gabi)

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LAMIAS, LA MAGIA DE LAS AGUAS

LAMIA

Las lamias, Las Lamias, Lamin o Lamiñas, como también se las conoce en la mitología vasca, son divinidades femeninas acuáticas de una extraordinaria belleza que moran en fuentes, pozos, riachuelos, lagos o, incluso en el mar, como veremos más adelante. 

LA MAGIA DE LAS AGUAS

La imagen más conocida las muestra peinando sus largos cabellos con peines de oro en actitud entre distraída y seductora. Este peine, suele generar la codicia de los humanos, lo que les crea serios problemas, como cuenta la siguiente leyenda:

EL PEINE DE ORO

“Cuentan en Azkarate (Ascarat) que en la caverna de Leizebeltz, vivían las lamias. Junto a la caverna existe un prado en el que un hombre halló un precioso peine y lo llevó a su casa. Al día siguiente halló el prado totalmente lleno de piedras. Una lamia se le acercó y le dijo:

  • Me has robado un peine; si me lo devuelves, todas las piedras serán retiradas de tu prado.

El hombre le devolvió el peine y al dí siguiente todas las piedras estaban retiradas. Para retirarlas, puestas en fila las lamias, diciéndose mutuamente:

  • He ahí Guillen, tómalo Guillen.

Llevaron las piedras fuera del prado entre tantas lamias como piedras más una.”

Recopilada en Azkarate por José Miguel de Barandiarán

GENIOS DE LAS AGUAS

RELACIÓN CON LOS HUMANOS

Existe un amplio catálogo de leyendas en  innumerables puntos de la geografía vasca que se han ido transmitiendo oralmente a lo largo de los siglos. Es por ello, que dependiendo de la fuente de referencia, encontramos características muy diferentes. En algunos relatos, las Lamias pueden ser despiadadas con los seres humanos, cometiendo abusos y secuestros, y en otros, auxilian a quien lo necesita y le ayudan a construir puentes, dólmenes, cromlech e incluso iglesias, a pesar de ser profanas, como nos cuenta la siguiente leyenda:

EL PUENTE DE LIGI

“En el pueblo de Ligi, se construyó un puente, pero era constantemente arrastrado por el río. Un día, una lamia se presentó ante el señor de Ligi, diciéndole que ella podría levantar un puente que no fuera arrastrado, si el señor fuera para ella tras su muerte. Lo edificaría entre el anochecer y la media noche antes de que el gallo cantase. El hombre aceptó nel trato, pero le entró miedo y lo consultó con el párroco. Este le dio dos huevos puestos por una gallina negra, uno de ellos debía ser un pollo el cual cantaría “cucurrucú”. Las lamias, comenzaron su trabajo, todas ellas se llamaban Guillen, y según realizaban su tarea, iban diciendo:

  • Dámela, Guillen.
  • Tómala Guillen.
  • Aquí somos once mil Guillen.

Se pasaban las piedras de una a otra, pero justo en el momento en que faltaba por colocar el último pedrusco, el pollo cantó, y los genios huyeron despavoridos gritando:

  • Maldito sea el huevo puesto por la gallina negra de marzo:

Y allí quedó el puente al que aún hoy le falta la última piedra, se ha intentado colocar, pero nadie consigue mantenerla en su lugar”.

PUENTE DE LIGI

 Algunas leyendas cuentan cómo se enamoran de mortales, con quienes pueden llegar a tener hijos e hijas, pero se trata de relaciones tortuosas, imposibles de llevar a buen término porque a las lamias les está vetada la entrada en las iglesias.  Una conocida leyenda nos narra lo siguiente:

LA LAMIA DE KOBAUNDI

“En el barrio de de Garagartza, en Arrasate, hay un baserri llamado Korrione, en la que vivía un joven que se enamoró perdidamente de una Lamia que moraba en la caverna de Kobaundi, de monte Kobate.

La Lamia puso como condición para acceder a casarse que adivinase la edad que tenía. El chico, decidido a ganarse el amor de la bella de la cueva, pidió ayuda a una mujer del vecindario, quien se ofreció a averiguar los años de la lamia.  La vecina subió hasta el antro de Kobaundi y colocándose de espaldas, se inclinó hacia adelante de manera que asomó su cabeza por entre las piernas.

En esto apareció de entre las sombras la Lamia, quien extrañada exclamó: En mis ciento cinco años jamás vi una cosa igual.

Con este dato, la lamia accedió a casarse. Cuando el chico le contó a su madre la intención de contraer matrimonio con la chica que moraba en la cueva, esta le advirtió que se cerciorase de que se trataba de una mujer humana, para ello, tenía que fijarse en sus pies. El joven comprobó que la mujer de la que se había enamorado no era un ser humano, tenía los patos.

Aquella decepción hizo que el de Korrione enfermara rápidamente y poco tiempo después, murió de pena.

La lamia salió de la cueva para darle el último adiós acompañado a la comitiva fúnebre, pero se detuvo en el umbral de la puerta del templo cristiano porque las lamias pertenecen al mundo profano y no entran en las iglesias.”

Recopilada por José Miguel de Barandiarán

CUEVA DE KOBAUNDI

Hay algún relato que las equipara con la diosa Mari, aunque por lo general se las nombra como entes bien diferenciados.

Aunque su aspecto físico es semejante a cualquier humano, las Lamias tienen  algo que las distingue rápidamente y son las extremidades inferiores que pueden ser con pies de pato, gallina, garras de ave rapaz, de cabra o de cola de pescado como nos narran muchos cuentos que suceden en la costa del País, siendo estas, conocidas como Itsaslamiak.

A Caro Baroja, un informante, le contó que las lamias se diferenciaban del resto de las mujeres, porque tenían la piel con un color cobrizo y a Azkue le contaron en Berriz, que solo tenían pelo en la parte de la nuca por lo que era fácil identificarlas.

Pero las lamias vascas no eran sanguinarias, a pesar de las semejanzas físicas y alguna que otra característica similar, nuestras lamias mantuvieron relaciones cordiales y de respeto con los seres humanos. Bien es cierto que en algunos momentos pudieron cometer algunos abusos, e incluso secuestros de jóvenes que caían prendados por su belleza, por lo general eran víctimas de seres humanos desaprensivos.

SECUESTRADO POR LAS LAMIAS

“En una ocasión, las lamias secuestraron a un muchacho de Ezpeleta y lo llevaron a su antro. Un cura acudió a la caverna para rescatar al chico, entrando en la caverna con un crucifijo en una mano y una hostia consagrada en otra, sin conseguir su objetivo. Al salir una voz dijo desde el interior de la sima
– Gracias puede dar a eso que llevas en la mano y más gracias al que llevas en el pecho, de lo contrario hubieras tenido que quedar aquí.
El chico siguió preso”.

Recopilada por José Miguel de Barandiarán

CUEVA DE MONDARRAIN

DIFERENTES NOMBRES

A las lamias, se las conoce con diferentes denominaciones, a lo largo y ancho de la geografía vasca. En Agurain, y en general en toda la cuadrilla de la Llanada alavesa, las denominan Amilamia. En Elantxobe, en la costa bizkaitarra,  dicen que son seres con un solo ojo en la frente y  las llaman Lamiñaku. En Mendibe reciben el nombre de Saindi-maindi, en  el pirenaico valle de Aezkoa, Eilamia.  Caso curioso el de Zuberoa, donde con el apelativo de Maide,  hablan de un genio masculino que se correspondería con las lamias y que cooperaron en la construcción de algunos monumentos megalíticos.   Algunos autores que han recopilado nuestras leyendas, equiparan a los Intxixu, conocidos en Oiartzun y Ataun, con las lamias de género masculino.

ESCUDO EN OIEREGI, VALLE DE BAZTAN

MITOS DE MÚLTIPLES CULTURAS

Estas genios no son exclusivas de nuestra mitología,  tienen su equivalente en numerosas localidades españolas, sobre todo, en la fachada atlántica peninsular, como en la leyenda castellana de la Encantada, o las Mouras de Galicia, las Anjanas de Cantabria o las Xanas de la mitología astur, e incluso están presentes en las mitologías clásicas.

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LA MADELEINE. EL ENIGMA DE HERAUSCORRITSEHE

LA MADELEINE

Para quienes amamos la naturaleza, amamos los bosques envueltos en la niebla teñidos de misterio, amamos la mar hechizante embaucadora de nuestros sentidos, amamos los ríos vigorosos nacidos del seno de la tierra, o amamos las montañas altivas y dulces, es casi imposible resistirnos a sus encantos, a su embrujo, a su magia. Posiblemente, nuestros ancestros, también vieron en lo que nos rodea, esa energía especial, ese “algo” inexplicable, poderoso, un tanto sobrecogedor. Quizás por ello, vieron en estos elementos naturales, lugares donde sus deidades moraban, o donde aquellos númenes, dejaron su huella de una u otra forma.

Piedras, árboles, ríos, cascadas, la mar, … han sido lugares de culto, inspirados en una antiquísima religión animista, en la que nuestros ancestros, adoraban a elementos de la naturaleza. Con el paso del tiempo, de forma paulatina, esos dioses naturalisticos, fueron adoptando formas humanas, dando lugar a una religión politeísta, heredera de la naturalista. Estos viejos mitos, creencias, ritos, nos enlazan directamente, por invisibles hilos con las culturas ancestrales de la vieja Europa.

LA MAGIA DE LAS HAYAS

Uno de estos elementos naturales que ha ejercido un influjo especial, sobre los humanos, durante milenios, son las montañas. Bellas, altivas, retadoras, magnéticas, temidas, amadas, … algo profundamente misterioso nos impulsa a conocer sus secretos hechos de piedra, de praderas, de bosques, de belleza. Para quienes amamos subir montañas, es algo casi inexplicable, pero nos llaman con una poderosa fuerza, una energía telúrica, nos empuja a conocer sus secretos, una maravillosa plenitud, nos acompaña en nuestro caminar, incluso una vez ya en el valle, esa plenitud nos acompaña durante días.

En la mentalidad popular vasca, las montañas crecen igual que lo hacen los árboles, esta creencia se relaciona con otra que cuenta que la tierra encierra en su seno una fuerza vital que da vida a todas las cosas. Prácticamente todas las cumbres importantes de nuestra geografía, encierran en su seno algún mito, creencias, tradición o historia. Desde las montañas morada de genios como Mari, jentiles, tartalo o basajaun, hasta cimas vinculadas a determinados rituales, como Ernio, y sus aros que se deben pasar por el cuerpo para evitar enfermedades. En muchas de ellas, se colocaron ermitas, con intención de cristianizar viejos cultos paganos, como el caso del Santuario de San Miguel in Excelsis, en la montaña de Aralar, heredero de otro antiguo culto, posiblemente vinculado a un dolmen. Los mayos, eran troncos de árbol que se colocaban en lo alto de las cumbres, que adoptaban la función de proteger el valle y sus habitantes que se abre a sus pies, en ellos está el origen de colocar cruces en las cimas, el mayo, aún hoy se coloca en lo alto de la sierra de Urbasa. Sin olvidar nuestras grandes cimas, Orhi, Anboto, Zaldiarán, Gorbea, Putterri, Anie, Txindoki, Murumendi, Mendikute, Okabe, o La Madeleine, entre otras,…

CUMBRES PIRENAICAS DESDE LA MADELEINE

Aquellas gentes, que nos precedieron, eran naturaleza, vivían según los ritmos que esta les marcaba, caminaban en su día a día de la mano de la natura. Aquellos primeros hombres y mujeres supieron ver en ella, en la montaña, su auténtica esencia, supieron ver en ella lo que realmente era, la morada de los dioses, ella acariciaba el cielo, aquellos humanos sabían escucharla, dialogando con ella dulcemente. Luego llegaron más gentes, fueron cambiando sus costumbres, sus ritos, sus creencias, sus idiomas, sus tradiciones, sus formas de vivir. Poco a poco, la vida cotidiana se fue volviendo más rápida, más descontrolada, los hombres disponían cada vez de menos tiempo para reparar en ella, en su magia arcaica, para pararse a escuchar su susurro atávico, olvidaron como dialogar con su montaña. A medida que esto sucedía, los hombres comenzaron a sentirse poseedores de la montaña, ya no compartían su existencia de igual a igual, trazaban extraños surcos por donde la aplastaban con sus máquinas rodantes, se sentían dueños de sus mágicos y misteriosos bosques,…

Los hombres habían olvidado su relación con ella, habían olvidado contemplarla en los atardeceres de estío, cuando el sol se acurruca en su regazo, habían olvidado admirarla desde el valle, cuando se vestía con sus mejores galas blancas en las mañanas invernales.

…o eso parecía, en lo más profundo del ser de aquellas gentes, permanecían los rescoldos de aquel fuego ancestral, en lo más profundo del ser de aquellas gentes, permanecían las enseñanzas de aquellos primeros moradores de estas tierras, permanecía su vínculo con ella, con la montaña mágica, permanecía su respeto, su amor. Veía, como, casi fugazmente, aquellas gentes, aún levantaban la mirada hacía sus alturas de vez en cuando, con admiración, a veces caminaban hasta su cumbre, se sentaban en su cima y vivían el momento, disfrutaban de su compañía, si aquel rescoldo arcaico permanecía en ellos.

VISTA DESDE LA MADELEINE

Quiero invitaros a que conozcamos, caminando pausadamente una de estas montañas sagradas, que se acurruca en uno de los rincones más bellos de la vieja tierra de los vascos, vayámonos a la cima de La Madeleine.

La cima de Arhane, como también es conocida esta cumbre, en cuyas alturas se ubica la preciosa ermita de La Madeleine, se acurruca bajo la cadena pirenaica, en la vertiente derecha del río Le Saison o Uhaitzandia, a caballo entre los valles suletinos y bearneses, en nuestro cautivador Pirineo. Las grandes cumbres, custodian sus 795 metros de altitud que se elevan sobre la localidad de Tardets (Atharratze), y los grandes valles suletinos. Para alcanzar su mágica cumbre debemos situarnos en la propia localidad de Tardets, donde podemos aparcar en alguno de sus parkings. Debemos tomar la carretera que cruza la localidad, y se dirige hacia la capital suletina, Maule, en aproximadamente un kilómetro, llegamos al barrio Sorholus y al cementerio de la localidad. Justo antes de llegar al camposanto, un carretil sale a nuestra derecha abandonando la carretera general, continuamos por ella unos metros hasta llegar a un cruce, donde se ubica la cruz de hierro de Begi Ütürri. En este cruce nos topamos con 3 viales, nosotros debemos tomar el del centro, que nos llevará hasta la granja Etchebestia. Un camino sale tras el caserío siguiendo las marcas amarillas de un sendero de pequeño recorrido. Tomamos decididamente el camino que va ganando altura mientras alterna bosques con pastos, la ermita se ve en la cima hacia la que nos dirigimos, por deliciosos paisajes de casas típicas de estas tierras, un paisaje bello y armónico que siempre nos regala Zuberoa. Sin pérdida, siguiendo las marcas del PR, llegamos hasta la base de la montaña, donde debemos unirnos al carretil asfaltado que nos dejará en su cima.

De esta forma alcanzamos su bella cumbre de 795 metros de altitud, un tanto deslucida por las antenas, no obstante, la vista es magnífica, impresionante, el Orhi reclama constantemente nuestra atención, susurrándonos la cercanía de la mágica Selva de Irati, el Lakora, el Anie, el Midi d´Ossau, y tantos y tantos picos pirenaicos, Bostmenieta, las llanuras del norte, todo crea un magnifico óleo de pinceladas de mil tonos, verdes, ocres, o blancos. Contemplando el inmenso paisaje que se abre ante mis ojos, no es difícil entender el motivo por el que aquellos hombres y mujeres sintieron su magia, el motivo por el que la consideraron su montaña sagrada.

PICO ORHI

Y allí, reinando sobre todo lo que la vista domina, el pequeño templo de La Madeleine, conocido también como Marie Maddalene D´Arhane. Sus orígenes se remontan al siglo, XV, fecha de su construcción, si bien posteriormente se reformó, pero sus raíces se hunden mucho más profundamente en el tiempo. La ermita se edificó, probablemente, sobre un antiguo lugar de culto primitivo, posiblemente un lugar en el que se rendía culto a la montaña en sí. De hecho, en su interior se conserva la conocida como Ara de Herauscorritsehe, de origen, al parecer romano, en la que se lee una inscripción que hace referencia al dios Herauscorritsehe. Nos encontramos ante un elemento muy curioso y habitual en la vieja cultura de las montañas, los romanos, no combatieron las antiguas creencias de los moradores de estos lares, sino que adoptaron sus deidades, adaptándolas, en ocasiones. De todo aquello nos ha llegado a nuestros tiempos este bello ejemplo, que hoy podemos saborear. No se sabe cómo llego hasta la ermita, el ara, quizás apareció aquí o fue traído de otro lugar por algún fiel, la placa seguirá guardando sus motivos, sus porque su esencia más profunda solo para ella. Este altar, o ara, datado hacia los siglos I o II, muestra la siguiente inscripción:

“FANO / HERAVS / CORRTZE / HE.SACRM / C. VAL. VAL / RIANVS”

que traducido vendría a decir algo así: “Caius Valerius Valerianus erige este altar consagrado al templo de Herauscorritsehe”.

ARA DE HERAUSCORRITSEHE

Pero, ¿quién es este misterioso Herauscorritsehe?, los especialistas solo coinciden en que se podría tratar de una deidad pirenaica, su nombre se ha traducido como “dios del rayo rojo”, “santuario del polvo rojo”, entre otras versiones. Si coinciden en que se podría tratar de un dios de los cielos, algo similar a Júpiter. Pienso que tan solo la misteriosa ara sabrá la verdad, que guardará para sí en el misterio del tiempo.

En la cordillera de los Pirineos, se dan cultos muy antiguos, desde el neolítico, teniendo una serie de deidades propias pirenaicas. Muchas con claras influencias galas, celtas y vasconas, algunas de las cuales fueron asimiladas por el Imperio Romano. Se dan muchos altares con inscripciones precristianas, dedicadas a algunas deidades como: Abelio, Tantugou, Silvan, Aherbeltse, Alardoss o Herauscorritsehe.

El gigante mitológico, Roldán también tiene su hueco en esta montaña mágica, pues desde ella lanzó una piedra para destruir la localidad de Ochagavia, pero errando en el tiro, el proyectil cayó en el macizo de Bostmendieta.

MACIZO DE BOSTMENDIETA

Plenos de belleza, debemos continuar nuestro caminar, buscamos ahora el collado de Léchéguita, que se marca con fuerza hacia el NW. Tan sólo debemos descender por una marcada senda, por terreno despejado, el caminar es delicioso por estas lomas abiertas a las cumbres pirenaicas. En el collado, podemos encontrar una importante necrópolis compuesta por tres túmulos, que nos susurran pausadamente la importancia que tuvo este lugar en el pasado. En breve, alcanzamos la pequeña cima de Zerra de 730 metros de altura, y que es una excepcional atalaya sobre La Madeleine. Desde su cumbre descendemos hacia el N., buscando un característico abrevadero, seguimos por un ancho camino hasta el collado de Saxagua, a donde sube una carretera, que nosotros seguimos para terminar nuestra ruta en la localidad de Sauguis-Saint-Étienne.

ERMITA DE LA MADELEINE

Allá arriba, queda la misteriosa ermita, a solas con su misterio de siglos, nosotros, hemos podido compartir con ella parte de ese enigma, acariciándolo con nuestras curiosas botas. Allí queda la montaña sagrada, deseosa de volver a dialogar con nosotros, a compartir su atávico susurro, esperando a que la volvamos a tratar lo que realmente es, sin imposiciones, sin destruirla, sintiéndonos parte de su magia.

Huyamos a la seguridad de la montaña.

Árboles y plantas

ABAMIA, COMPENDIO DE MAGIA, MISTERIO Y BELLEZA

IGLESIA Y TEJO DE ABAMIA

… Y ahí estaba, altivo, sublime, atractivo, bravo, profundamente magnético. Sus ramas se extendían hacia el cielo, en una invitación a sumergirnos en su cobijo milenario, una invitación a abrazar sus misterios, hechos de belleza, de magia, de esencia de resina, de viejas historias y leyendas. Sabedor, de ser el representante de una vieja estirpe, de ser el guardián de la arcaica  cultura de la montaña, la misma cultura, que sabía convivir, perfectamente con la naturaleza, la misma cultura que hoy denostamos.

El camino no había sido corto, ni mucho menos, el milenario tejo se hallaba en un paraje recóndito, casi olvidado, salvo por aquellos que aún nos dejamos embaucar por su hechizo, por su embrujo  irresistible. Llegamos al tejo de Abamia, cuando se dejaba acariciar por los vigorizantes rayos del sol, la sensación, era casi indescriptible, en el altozano recortaba su figura, junto al templo. Nada más pisar aquella tierra sagrada, algo inexplicable se adueñó de nuestros sentidos, algo indescriptible, lejos de la fría razón, algo mágico, nos atrapó de forma irremediable, entonces todo adquirió una dimensión distinta.

EL PARAJE MAGICO DE ABAMIA

Nos encontramos en uno de esos parajes únicos, un lugar en el que coinciden de forma maravillosa, historias e Historia, cuentos, leyendas, tradiciones, … ¿Quién puede resistirse?, nosotros desde luego, ni pudimos ni quisimos. Conozcamos un poquito más este paraje único.

Abamia es una parroquia del Concejo asturiano de Cangas de Onís, en el oriente de esta sobrecogedora y bellísima región. Un pequeño núcleo rural, al que se accede desde el término de Corao, un lugar un tanto recóndito, que sin embargo oculta uno de los grandes tesoros de esta enigmática tierra. Al llegar al paraje, nos encontramos con el templo de Santa Eulalia, justo junto a un tejo milenario, o mejor dicho una teja, enorme, sabia y bella.

Pero vayamos por partes, como antes decía, el paraje, infunde un aroma especial, ese aroma, que solo los lugares con una dilatada historia y una arcaica magia, son capaces de destilar. Antes de la iglesia, en Abamia se ubicó, un dolmen, que hoy ha desaparecido, y al parecer también hubo una necrópolis romano-vadiniense. De hecho, en la zona han aparecido varias estelas de esta tribu de origen céltico. Estamos, por tanto, ante un lugar profundamente sagrado para quienes nos precedieron, dato que confirma el hecho de cristianizar el paraje con la construcción del templo cristiano.

Sigamos indagando en los secretos de Abamia, la iglesia, está profundamente vinculada a la Monarquía Asturiana, ya que al parecer, el propio caudillo Pelayo, fue quien mando erigir este templo, fundando así una comunidad monástica, y que ejerció de panteón a la muerte del propio caudillo y de su esposa Gaudiosa. De hecho, en el interior del templo, se pueden ver los sepulcros del matrimonio, aunque, muchos estudiosos niegan este hecho, quien sabe, el misterio está servido, en medio de las bellas cimas astures. El rey Alfonso X el Sabio, mando trasladar los restos de Pelayo y Gaudiosa a la Santa Cueva de Covadonga, donde hoy reposan.

ABAMIA

Volamos más de mil años, hacia nuestro tiempo, hasta topar con un personaje indispensable, polifacético, concretamente con Roberto Frassinelli, conocido como el alemán de Corao. Nacido en 1811, en Luisburgo, fue arqueólogo, dibujante, naturalista, bibliófilo y anticuario. Colaboró en varias excavaciones arqueológicas de la zona, en las que aporto incontables dibujos, dibujos que realizaba en su refugio en una cueva de la localidad de Corao, conocida como cueva del Cuélebre, ya que según cuentan, en ella moraba este ser mitológico asturiano, con aspecto de serpiente descomunal. Un alma libre, amante de las montañas, a quien describió a la perfección, el político Alejandro Pidal Mon:

“Su verdadero teatro eran los Picos de Europa, Peña Santa, la Canal de Trea, los gigantescos Urrieles asturianos. En ellos se perdía meses enteros, llevando por todo ajuar un zurrón con harina de maíz y una lata para tostarlo al fuego de la hierba seca, su carabina y cartuchos. Vino no bebía, bebía agua en la palma de la mano; carne sólo la del rebeco que abatía con certero disparo de su escopeta y cuya asadura tostaba sobre la misma lata del mismo fuego. Dormía entre las últimas matas de enebro; se bañaba al amanecer en los solitarios lagos de la montaña y al regresar de la penosa excursión a los Picos, se refrescaba revolcándose desnudo sobre la nieve…”

Frassinelli fue enterrado en el cementerio de Abamia, junto a la iglesia cuando falleció en el año 1887.

DETALLE DE LA IGLESIA DE ABAMIA

Sentados junto a la teja que domina el paraje, nuestra mente vuela lejos, cuando estos árboles eran los representantes de la tribu, de la aldea, de la comunidad. Bajo ellos, se bailaba, se amaba, se reía, se lloraba, se charlaba, se descansaba, se vivía,… Hoy los viejos árboles, el bosque, están abocados al ostracismo, rehenes de la desidia de quienes nos gobiernan, rehenes de la ignorancia. El propio paraje de Abamia, fue testigo de una reforma, que creó gran controversia, por dañar al propio árbol. Hemos olvidado su fuerza, su simbología milenaria, como representantes de nuestros antepasados, de nuestra vieja cultura de las montañas. Creemos que podemos vivir sin acercarnos a su cobijo, sin escucharles, sin caminar de su mano, quizás llegue un momento en que nos demos cuenta, que son vitales para nuestra propia existencia. Afortunadamente aún hay quienes trabajan en la defensa, el desarrollo, el mantenimiento, y la puesta en valor de estos árboles, pienso en personas como Amable Vallina, o Manolo Corces, y como no, en el gran maestro Ignacio Abella, y tantas y tantas personas que se han dejado embaucar por la magia de los tejos, hayas, robles, acebos, espinos, fresnos,…

Ejemplos hermosos, los tenemos por doquier, ideas, actos, reivindicaciones, de defensa de los árboles, alguno, quizás de los más hermosos en el propio tejo de Abamia. Y es que bajo la sombra hechizante de la teja de Abamia, se han celebrado varios “conceyus” del tejo, una reunión en defensa de estos árboles, de la mano de la asociación Amigos del Texu.

Sigamos defendiendo, reivindicando la necesidad de que nuestros hijos crezcan bajo los árboles, corriendo libres por las montañas, zambulléndose en la energía telúrica de la mar. Mientras tanto volvamos a Abamia, o cualquier otro lugar, donde resguardarnos bajo la magia de los árboles.

PD (…y qué mejor forma de hacerlo que dejándonos seducir por los arcaicos acordes de la gaita. Os dejo un enlace a la preciosa canción del gaitero Xuacu Amieva, dedicada, precisamente al tejo, “Canciu´l Texu”, disfrutadla).

Bosques

Ruta 10 Abril – Basagain (Anoeta)

Desde la Asociación Cultural Hojarasca te invitamos a compartir una mañana con nosotros, caminando por un mágico paraje, este próximo domingo 10 de Abril.

La ruta es muy sencilla, apta para todos los públicos, en un entorno que guarda la historia de nuestros ancestros, como es el poblado de la Edad del Hierro, de Basagain, en la localidad gipuzkoana de Anoeta. Un poblado fortificado que esconde algunos vestigios de lo que fue la vida en aquel período de nuestra Historia y que merece la pena conocer. Además, la primavera comienza a estar en su máximo esplendor. Los robles están ya espléndidamente repletos de verdes de todos los tamaños y tonalidades, y las hayas, un poco más remolonas, comienzan a hacer brotar sus tiernas hojas.

Os ofrecemos asimismo la oportunidad de conocer un poquito las tradiciones, la mitología, los usos y creencias de diferentes tipos de árboles y plantas que habitan el bosque. Y sin olvidarnos de la historia y mitología del viejo poblado, y más curiosidades a descubrir tranquilamente en nuestro paseo.

Quedaremos a las 9:30 horas, en el aparcamiento del apeadero de Renfe de Anoeta. Desde allí subiremos en coche hasta el lugar desde donde arrancaremos la ruta.

Aconsejamos llevar:

– calzado de montaña

– chubasquero o paraguas

– almuerzo

– agua

– bastón

La salida puede ser anulada con antelación, si las condiciones, tanto meteorológicas como sanitarias, así lo aconsejen, o bien si no sale un grupo mínimo. El precio es de 8 euros adultos, y 4 euros niños de 5 a 14 años.

Es necesario apuntarse con antelación, por si debemos esperar la llegada de alguien, en cualquiera de los siguientes contactos:

info@achojarasca.com

606 30 44 52 – Aitor

666 53 11 46 – Gabi

Árboles y plantas

RUTA A MENDIKUTE SÁBADO 05 DE MARZO

CUEVA DE MARI EN MENDIKUTE

Desde la Asociación Cultural Hojarasca os ofrecemos una nueva propuesta de ruta para el próximo sábado 05 de Marzo.

La ruta es sencilla, apta para todos los públicos, en un entorno que guarda la historia de nuestros ancestros, como es la cima de Mendikute, y la cueva, morada de la diosa Mari, que la cumbre atesora en sus laderas.

Os ofrecemos la oportunidad de conocer un poquito las tradiciones, la mitología, los usos y creencias de diferentes tipos de árboles y plantas que habitan el bosque, y las leyendas de nuestros personajes míticos. Pero no solo tendremos la oportunidad de conocer algo más sobre estas especies, también sabremos de la historia y mitología del viejo castillo de su cima, y más sorpresas a desgranar pausadamente en el paseo.

Quedaremos a las 9:00 horas en el aparcamiento de camiones junto a los bomberos de Tolosa. Desde aquí subiremos unos 10 kilómetros en coche, hasta el barrio de Urkizu. Un tramo de pista de cemento nos llevará al punto de partida. Utilizaremos coches lanzaderas para acceder al comienzo de la ruta.

 Aconsejamos llevar:

. calzado de montaña

. chubasquero o paraguas

. almuerzo

. agua

. bastón

. ropa de abrigo

. linterna

La salida puede ser anulada con antelación, si las condiciones, tanto meteorológicas como sanitarias, así lo aconsejen, o bien si no sale un grupo mínimo.

Es necesario apuntarse con antelación, por si debemos esperar la llegada de alguien, en cualquiera de los siguientes contactos, el precio es de 8 euros adultos, y 4 euros niños de 5 a 14 años.

info@achojarasca.com

606 30 44 52 – Aitor

666 53 11 46 – Gabi

Etnografía

MASCARADAS DE ITUREN Y ZUBIETA. EL ATAVICO SUSURRO DE…

IOALDUNAK DE ITUREN Y ZUBIETA

Los enormes cencerros, descansaban en el viejo arcón, en una esquina del viejo desván del viejo caserío. Aguardaban allí, junto con los demás enseres de la celebración, la llegada de su momento, la llegada de ese momento sublime, en que volverían a ser los protagonistas del viejo ritual. El mismo ritual que desde hace años, tantos años que se pierden en la memoria del tiempo, ha ido pasando de padres a hijos, de abuelos a nietos.

Los enormes cencerros, atesoran la arcaica sabiduría de las tradiciones cocinadas en lo más profundo de los brumosos bosques, en las barrancas de las montañas, en las creencias de quienes aún son parte de todo este universo natural.

CENCERROS

Su momento llega en lo más profundo del invierno, en esa época del año en que la naturaleza permanece aparentemente dormida. Es en ese preciso instante, cuando nuestros ancestros vieron la hora de despertarla de su letargo, de convencerla de que debe resurgir, volvernos a regalar sus dones, su calor, sus alimentos, su energía telúrica. Surgen, de esta forma rituales, representaciones, con una y mil ideas, para llevar a buen fin este propósito. Nuestro mundo, ha cambiado radicalmente, pero, afortunadamente, aún hoy podemos disfrutar de esos mágicos hilos, que nos vinculan de manera sobrecogedora con lo más profundo de nuestra vieja cultura, con lo más profundo de la vieja cultura de las montañas, con lo más profundo de lo que algún día fuimos.

Las mascaradas invernales de Ituren y Zubieta, se celebran a finales del mes de enero, antiguamente lo hacían un lunes y martes sin determinar entre la Epifanía y el martes siguiente al domingo de Quincuagésima. La fecha la acordaban los mozos de ambas localidades, reunidos el día de San Antón.

EL OSO, SIMBOLO DEL RENACER DE LA NATURALEZA

El lunes de carnaval, los Ioaldunes de Zubieta, visitan a sus vecinos de Ituren, al día siguiente son estos últimos quienes devuelven la visita a los de Zubieta. Todo comienza con un almuerzo, cada uno en su respectivo pueblo. Le sigue, entonces, el ritual de vestir el atuendo de IoaLdun, que se cumple a rajatabla y se pierde en la noche de los tiempos. Primero se colocan una faja negra, después una enagua con bordados, prenda que para muchos investigadores representa las fuerzas femeninas tan presentes e importantes en los carnavales tradicionales vascos. Luego se ponen una piel de oveja que les cubrirá la zona de la cintura, y sobre ella, los protagonistas de la fiesta, los cencerros o Polunpak de 40 cm. de largo, 11 litros de capacidad y 6 kilos de peso cada uno, para colocárselos se requiere la ayuda de otros dos Ioaldunak, mientras uno sujeta los Polunpak, otro los ajusta tensando una cuerda, para lo que incluso tiene que apoyarse con un pie en el propio pecho del que se está vistiendo. Mikel Laboa recogió una leyenda en la que se cuenta como un herrero fundía los santos de las iglesias para hacer los cencerros. Estos van pasando de generación en generación. Sólo falta el Ttuntturro, vistoso sombrero de tela multicolor con múltiples cintas, encajes y rematado por plumas de aves, el hisopo compuesto por una cola de caballo que cuelga de un asa hecha con cuero y que los Ioaldunak llevan en la mano derecha, y el pañuelo azul a cuadros en el cuello.

COLOCANDO LOS CENCERROS EN ZUBIETA

Tras vestirse van saliendo a la plaza sin prisa, se colocan en 2 filas y al toque de cuerno, que lleva uno de los que va en cabeza empiezan a caminar marcando el ritmo de los cencerros a golpe de espalda y riñón, lanzando gritos de vez en cuando para mantener el compás, dan dos vueltas a la plaza y se dirigen en dirección a Ituren, llegados al molino de Zubieta, montan en carros y coches que les llevan hasta el barrio de Aurtitz, fruto de los nuevos tiempos.

En éste barrio de Ituren se les juntan el primer grupo de Ioaldunak, su vestimenta es similar, sólo se diferencian en que los de Ituren cubren con la piel de oveja también los hombros, visten camisas de cuadros y pañuelo al cuello rojo. Juntos se dirigen hacía el barrio de Lagasa donde se unen los restantes Ioaldunak, en total 52, éste último grupo va acompañado de un lobo y un oso que se abalanzan sobre los visitantes. Todos entran en Ituren bajo el impresionante y estremecedor sonido de 104 cencerros.

IOALDUNAK

Pero, ¿que es lo que estamos viendo cuando asistimos a la magia de las mascaradas de Ituren y Zubieta?.

Son muchas las teorías y estudios realizados sobre los carnavales rurales, y especialmente sobre éste del valle de la regata del Ezkurra. Una teoría conocida es la que afirma que la misión de éste rito es la de despertar a la naturaleza, dormida en invierno, y propiciar su fecundidad, para ello utilizan los cencerros, y el hisopo con el que acarician la tierra siguiendo el ritmo al caminar. También pudieran tener un sentido de protección contra los malos espíritus. Existen muchísimas otras teorías basadas en ritos iniciáticos, en la costumbre de los pueblos de la zona de galopar por los bosques con cencerros en la cintura para ahuyentar a las fieras, hasta simples visitas de buena vecindad.

LA MAGIA DE LAS MASCARADAS INVERNALES

Nos encontramos ante una mascarada invernal, algo muy común en amplias zonas de Europa, desde Portugal hasta los Balcanes. Es curioso que en zonas del este de Europa, o en la localidad cántabra de Silió, se den mascaradas muy similares a las del valle del Ezkurra.

Lo cierto es que todo en estos carnavales, es mágico, hay algo especial que se respira en el ambiente, los Ioaldunak van sin prisa, concentrados en su tarea, conscientes de realizar un rito ancestral heredado directamente de sus antepasados.

La importancia que éste rito ha tenido tradicionalmente para los pobladores de la montaña navarra, queda demostrada en el hecho de que antiguamente, los Ioaldunak no podían quitarse los cencerros en los días que dura el carnaval, tenían que dormir boca abajo, y debido a la presión que ejercían sobre el cuerpo sólo se podían alimentar de caldo.

ATANDO LOS CENCERROS

Actualmente esto no sucede, sin embargo cualquiera que se acerque a éstas localidades en su carnaval, podrá ver la importancia que tienen  ser Ioaldun, padres e hijos comparten ésta condición, como posiblemente lo hicieron sus abuelos, y a juzgar por lo que allí se ve, lo harán sus nietos, al fin y al cabo y como dicen allí, nadie quiere dejar de ser Ioaldun.  

Muchos elementos nos dan datos para múltiples interpretaciones, la piel de oveja, las plumas, el hisopo, los cencerros tan importantes en todo el ciclo invernal, las enaguas, el oso que despierta de su letargo invernal considerado, a pesar de su fiereza como protector de las aldeas y un animal directamente relacionado con la luna. Todo con un claro eje central desde mi punto de vista, la relación directa con la naturaleza. Es un rito que se pierde en lo más profundo de nuestra cultura, y que nunca conseguiremos descifrar completamente, y tal vez sea mejor así, pues de ésta manera seguirá manteniendo su magia.

ELEMENTOS DEL RITUAL

Hemos vuelto a vivir, la emoción del carnaval, el eco de los cencerros acariciando bosques y montañas, regatos y valles, almas y corazones, ha vuelto a resonar en nuestro ser. Su energía nos alimenta, su encantamiento atávico nos acaricia, nos dejamos embaucar con su hechizo milenario, nos sumergimos en su misterio hecho de tradición de belleza, de magia.

Mitología

RUTA A OIANLEKU EL SABADO 15 DE ENERO

CROMLECH DE OIANLEKU

Desde la Asociación Cultural Hojarasca, te invitamos a compartir una mañana con nosotros, caminado por el bosque, el próximo sábado, 15 de enero.

La ruta es sencillísima, apta para todos los públicos, en un paraje idílico como es cromlech de Oianleku, dentro del Parque Natural de Peñas de Aia-Aiako harriak.

Os ofrecemos la oportunidad de conocer un poquito las tradiciones, la mitología, los usos y creencias de diferentes tipos de árboles y plantas que habitan el bosque. Pero no sólo tendremos la oportunidad de conocer algo más sobre estas especies, sabremos de la historia y mitología del cromlech, de los secretos de Mari, de Roldán, de Basajaun, y más sorpresas a desgranar pausadamente en el paseo.

Quedaremos a las 9:30 horas, en el aparcamiento del campo de fútbol de Oiartzun (Iurrita bidea, 10). Desde allí subiremos en coche hasta el aparcamiento de Kauso, a unos 12 kilómetros de Oiartzun, desde donde arrancaremos la ruta.

Aconsejamos llevar:

. Calzado de montaña

. Chubasquero o paraguas

. Almuerzo

. Agua

. Bastón

. Ropa de abrigo

La salida puede ser anulada con antelación, si las condiciones, tanto meteorológicas como sanitarias, así lo aconsejen, o bien si no sale un grupo mínimo.

Es necesario apuntarse con antelación, por si debemos esperar la llegada de alguien, en cualquiera de los siguientes contactos, el precio es de 8 euros adultos, y 4 euros niños de 5 a 14 años.

info@achojarasca.com

606 30 44 52 – Aitor

666 53 11 46 – Gabi

Árboles y plantas

SALIDA A MENDIKUTE, DOMINGO 2 DE ENERO

Desde la Asociación Cultural Hojarasca te invitamos a compartir una bonita tradición, como es el subir a una de nuestras cumbres en el comienzo del año, el próximo domingo 2 de Enero.

La ruta es sencilla, apta para todos los públicos, en un entorno que guarda la historia de nuestros ancestros, como es la cima de Mendikute, y la cueva, morada de la diosa Mari, que la cumbre guarda en sus laderas.

Os ofrecemos la oportunidad de conocer un poquito las tradiciones, la mitología, los usos y creencias de diferentes tipos de árboles y plantas que habitan el bosque. Pero no sólo tendremos la oportunidad de conocer algo más sobre estas especies, también sabremos de la historia y mitología del castillo, y más sorpresas a desgranar pausadamente en el paseo.

Quedaremos a las 9:00 horas, en el aparcamiento de camiones, junto a los bomberos de Tolosa. Desde aquí subiremos unos 10 kilómetros en coche, hasta el barrio de Urkizu. Un tramo de pista de cemento nos llevará al punto de partida.

 Aconsejamos llevar:

. Calzado de montaña

. Chubasquero o paraguas

. Almuerzo

. Agua

. Bastón

. Ropa de abrigo

La salida puede ser anulada con antelación, si las condiciones, tanto meteorológicas como sanitarias, así lo aconsejen, o bien si no sale un grupo mínimo. El precio es de 8 euros adultos, y 4 euros niños de 5 a 14 años.

Es necesario apuntarse con antelación, por si debemos esperar la llegada de alguien, en cualquiera de los siguientes contactos:

info@achojarasca.com

606 30 44 52 – Aitor

666 53 11 46 – Gabi

Árboles y plantas

EL TRONCO DE NAVIDAD. VIEJOS RITOS SOLSTICIALES

FUEGOS SOLSTICIALES

Nos acercamos a uno de los momentos más mágicos del año, un momento que fue de vital importancia para nuestros ancestros, el solsticio de invierno. Nuestros antepasados, estaban acostumbrados a observar los distintos ciclos de la naturaleza, no en vano, ellos eran parte intrínseca de esa naturaleza, y de ella dependía su propia supervivencia. El momento solsticial, que en nuestras latitudes se dará el próximo martes 21 de diciembre, no pasó desapercibido para ellos. Era este, el momento en que la luz comenzaba a ganar terreno a la oscuridad, no debemos olvidar que la noche del solsticio de invierno, es la noche más larga del año, a partir de ese momento, la noche comienza a acortarse paulatinamente. Pero tampoco escapó a nuestras mayores, que en ese momento el sol es cuando menos fuerza tiene, del astro rey dependía el que germinaran las plantas y árboles, es decir, alimento, madera con la que generar materiales de construcción, combustible,…cobijo y calor. Por todo ello, era imprescindible que este sol recuperara toda su energía milenaria, en estas fechas. Los hombres y mujeres, ponían de alguna forma, su granito de arena, en esta descomunal tarea, ayudaban a reforzar al sol, mediante el uso del fuego.

BOSQUES DE ARALAR

Existe una llamada “teoría solar”, que ve en el fuego una especie de hechizo empleado por el hombre, en ese momento de decadencia de la luz solar. De alguna forma, con el empleo del fuego, se trata de suplir, con ceremonias o rituales, más o menos mágicas, esa carencia de luz, reforzando, igualmente esa debilidad solar. Según esta teoría, el fuego sería considerado como un elemento provisto de energía positiva y activa, energía estimulante, creativa, fuente de salud y de vida que se debe mantener a toda costa. Otras teorías nos hablan de que el fuego, tendría un carácter más purificador, que tendrían como finalidad el destruir energías negativas

Vinculado a este hecho del empleo del fuego, encontramos un interesantísimo elemento, vinculado al solsticio de invierno, el Tronco de Navidad. Un arcaico ritual, que se ha observado en muchos puntos de la vieja Europa, y que nos enlaza directamente con los viejos cultos a los árboles, con ritos, que quizás nos lleven hasta tiempos prehistóricos.

Se trata de un leño que debía arder en el fuego del hogar en las fechas de Navidad, estas festividades navideñas, vinieron a cristianizar, los antiguos cultos, vinculados, precisamente, al solsticio de invierno. Son muchas las variables que se nos presentan en este ritual del tronco navideño. De forma genérica, el árbol se elegía en el bosque, generalmente uno de los mejores ejemplares del mismo, de la especie más abundante, como robles o hayas, por ejemplo.

Durante unos días, el señor del caserío, debía subir al bosque, para explicar al árbol el motivo por el que debía ser cortado. El hecho de pedir permiso al árbol, para derribarlo, se observa en varios puntos de Europa, de alguna forma, se pide perdón al propio árbol como ser sagrado, pero también a los genios, energías,… que habitan en él. De esa forma por una parte se les da la posibilidad, a esos númenes, de trasladarse de árbol, y por otra se solicita que parte de sus energías benéficas  se queden en el que se va a derribar.

Tras cortar el tronco, era arrastrado al hogar, por una yunta de bueyes, y se guardaba en la casa, pero, eso sí, con un trato especial. Se conservaba con mimo en el desván, o en la cuadra, incluso en una esquina de la entrada de la casa. Llegaba entonces el momento de colocarlo en el fuego del hogar, utilizando, igualmente, diferentes formulas según los lugares.

HAYA EN LEITZALARREA

UNA TRADICION ANCESTRAL

La tradición del Tronco de Navidad, la observamos en muchas versiones en nuestra tierra, dependiendo del lugar donde se desarrolla. En ocasiones, eran dos troncos los que se colocaban en los laterales del hogar, como sucedía en Mezkiritz o en Gorriti, donde tomaban el nombre de “Laterales de Nochebuena”. En otros pueblos como en Eskirotz o en Elkano, se introducían tres troncos, que solían ser uno para Dios, otro para la honra de la Virgen María, y otro para la familia.

El madero sagrado, debía arder en el fuego del hogar durante la noche mágica de la Nochebuena, en lugares como en Mezkiritz, no debían de apagarse los troncos durante todo el año. En zonas de Aragón debía arder durante tres días, en Juslapeña y en Unzu, no se dejaba arder el tronco totalmente, pues sus restos aún humeantes se utilizaban en el día de Reyes, para recorren con ellos las habitaciones de la casa, en un símbolo protector del humo. Este hecho de no dejar consumirse totalmente el tronco, era habitual en la mayoría de los pueblos, manteniendo un trozo del mismo, e incluso sus cenizas. Estos restos eran empleados como protecciones, por ejemplo, en Oiartzun, donde se hacia pasar por encima del resto del tronco a los animales del caserío. En Francia, se guardaba este trozo debajo de la cama, para proteger la casa de incendios y rayos, tras arder en el hogar durante 12 noches. Así mismo en el país galo, colocaban un trozo de esta madera en el bebedero de las vacas, bajo la creencia de que, de esta forma, les ayudaba a tener terneros, un claro símbolo de fertilidad, tan presente en la época solsticial. En Aezkoa, este trocito de tronco, se usaba para curar las ubres a las vacas. Sus cenizas eran esparcidas por campos de labor, o mezcladas con ele estiércol para fertilizar campos. En Bedia, se considera que el tronco bendicía las casas

Era costumbre el usar unas pequeñas astillas como complemento del tronco de Navidad. Astillas que se solían elegir en el desván del caserío, y se apilaban cuidadosamente junto al fuego. En muchos lugares era el padre o el abuelo, quien comenzaba con el ritual, introduciendo en el fuego las astillas de forma nominativa, tras bendecir la mesa y realizar una oración. En otros casos el padre comenzaba introduciendo una astilla, para acto seguido, cada miembro de la familia  realizar la misma operación en orden de edad, terminando por el más pequeño de la casa. Remataba el ritual el padre que metía en el fuego una astilla más para los pobres y ausentes. En determinados lugares a estas astillas se les ataba el nombre de la persona a la que representaba, y en caso de que alguno falleciese, se colgaba esa leña junto a la cama.

Este tronco recibe variados nombres como “Chubilaro” en el valle del Romanzado, “Pago mozkorra” en Azkarate; “Suklaro egurra”, en la zona de Salazar o “Tronco de Dios” en el valle de Ollo, por citar algunos.

IOALDUNAK DE ITUREN Y ZUBIETA

ORIGENES DE OLENTZERO

En Oiartzun, este tronco se llama “Olentzero enborra”,  curiosa forma, que nos lleva a pensar en el mítico carbonero que deja regalos por estas fechas a los habitantes de la casa. Y es que cuando hablamos de Olentzero, estamos ante los rescoldos de un antiquísimo culto arbóreo, que de alguna forma, tomó la forma de este tronco de Navidad, y a lo largo del tiempo evolucionó hacia el personaje que conocemos actualmente. No es casual, que Olentzero se presente como un habitante del bosque, un carbonero, que aparece una vez al año, para retirarse a lo más profundo de la floresta, el resto del ciclo anual. Tal vez sea, de alguna forma, la representación de un espíritu protector del bosque.

El nombre de Olentzero, haría referencia, no solo al personaje, sino al propio ciclo festivo. Según algunos estudiosos, el término Olentzero sería una variante de Onentzaro, algo así como “la sazón de los buenos”.

En muchas zonas como en el valle de Larraun, a Olentzero se le define como un hombre de 366 ojos.

En Elduain o en Oiartzun, Olentzero es tenido como un ser peligroso que desciende por la chimenea para cortar la cabeza a los moradores con una hoz. Quizás estemos aquí en un intento de cristianizar este símbolo protector del bosque, que es el tronco solsticial, dotando de elementos negativos al mismo.

Este tronco, vendría, en definitiva, a representar la luz, la renovación del solsticio, así como un arcaico culto a los árboles y el bosque, que hunde sus raíces en los viejos rituales, de cuando, nosotros, también fuimos bosque.

OLENTZERO

EL TRONCO DE NAVIDAD EN EUROPA

La tradición del tronco, no es exclusivo de nuestra tierra, en la praticamente totalidad de Europa, se daba este arcaico ritual. En Galicia, tomaba el nombre de “Tizón de Navidad”; “Nataliegu” en Asturias; “El Travesero”, en Cantabria; “Tronca de Navidad” o “Tió”, en el área pirenaica y Cataluña; “Nochebueno”, en la zona central de Península Ibérica; “Madeiro de Natal”, en Portugal; Der Christbrand”, en Alemania; “Souche”, en Normandía, o “Kef de Nedelek”, en la Bretaña Francesa. Sin olvidar la tradición del “Yule”, en los países del Norte de Europa.